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lunes, 20 de septiembre de 2010

La tarde parece un adagio


La tarde parece un adagio,
las horas tan solo notas,
melodiosas o discordantes,
según nuestras sensaciones.


En mi soledad acompañada,
ya conocéis los sonidos,
de la sociedad en que vivimos,
intento escuchar la sinfonía del mar,
que intenta sonar,
entre los bajeles del recuerdo,
entre las brisas del cariño,
entre las olas de ternura,
que forman este adagio.


Cierro los ojos y juego a quererte,
siento el embrujo de tu voz,
tengo miedo a las palabras,
pueden romper este sortilegio,
que envuelve mi cuerpo,
como una delicada piel suave,
amorosa, tierna, cálida.


Quizás este es el momento pleno,
en el que la voz se vuelve canto,
en que la luz del atardecer,
penetra el alma embrujada,
como un velo de misterio.


Y de nuevo juego a quererte,
porque no puedo dejar de amarte.

domingo, 12 de septiembre de 2010

La bruma


La bruma, emblanquece el horizonte,

tenuemente se divisa la costa,
del otro lado de la bahía,
escondiendo la isla del fondo.

Húmedo frío, te cala los huesos,
un escalofrío recorre el cuerpo,
inconscientemente te arropas.

Viene, lenta, saliendo de entre la bruma,
una bella mujer, un halo gris parece abrazarla,
resalta sus ropas oscuras,
cada trecho se detiene,
vuelve la vista al mar, lo mira fijamente,
esperando distinguir entre las blancas olas,
algo o alguien.

Soledad, silencio sobre la fina arena,
un perro vagabundo olisquea,
entre los montones de algas,
buscando algo que comer.

Entorno a mí, se espesan las nubes,
gris, verde y blanco,
se recaman entre el cielo, la mar
y la espuma de las olas al romper,
siempre inmortales,
rompen, mueren y renacen de nuevo,
una y otra vez.

Sonrío, me despido de la mar,
me despido de la parte de mí,
que ha quedado sumergida en ella,
sonrío, me olvido de todo,
hundo la mirada en las bajas nubes,
y me voy, feliz,
perdiéndome en la bruma.

lunes, 6 de septiembre de 2010

Te regalo...



Te regalo un poema,

algo que tal vez no se lleva,
es como una flor abierta,
que según quién la mire,
podrá ser bella o vulgar.

Te regalo un amanecer,
sentados en la arena,
con cien mil rojos y azules,
con una brisa cálida
y un rubor en tu cara.

Te regalo una sonrisa,
no es gran cosa,
pero esta llena de cariño
y ternura hacia ti.

Te regalo un día de otoño,
una balada entre suave y romántica,
que aleje la tristeza de ti.

Te regalo este regalo,
disfrútalo y sé feliz.

miércoles, 1 de septiembre de 2010


En mi casa, en mi hogar,
tengo un jardín lleno de rosas,
que en las noches claras del estío,
unas, sueñan con ser estrellas,
otras, sueñan en ti conmigo.

Si no me quieres mujer,
siempre me quedan,
las estrellas y las rosas,
si me amas,
tuyas serán las rosas y estrellas.

La brisa del mar refresca mi cuerpo,
me perfuma el alma,
mientras mi mente vagabundea,
entre ti, las rosas y las estrellas.

Mujer de cabellos sedosos,
tintados de azabache,
de boca fresca,
como rosa roja bañada de rocío,
deshoja tu alma junto a la mía,
en este jardín de estrellas y de rosas.

miércoles, 18 de agosto de 2010

Inventando el amor



Dices que es amor, pero,

¿conoces el amor?,
el amor es fantasía,
el nos inventa, inventa los momentos,
inventa las horas y el día,
de aquel recuerdo, de aquella melodía.

Inventa los suspiros,
y hasta el rostro de la amada,
luego se esconde,
nos deja en la estacada,
de olvidar la fantasía.


Escribiré en la arena,
tu nombre para olvidarlo,
porque para quererlo, lo olvido.

Te soñaré solitaria, sentada en la peña,
con la mar rompiendo,
y el viento azotando tu cara,
como una foto vieja,
olvidando a tu poeta.

Bajo el azul manto del día,
bajo la noche estrellada,
nada me canta tu nombre,
ni te susurra el mío,
solo quedan esas ansias de amor,
o quizás, fue fantasía.

domingo, 15 de agosto de 2010

A Jacaranda

Para tí Isabel

Llegarán a tus ojos nuevas chispas,
como llegan cada primavera,
esas flores violetas,
que se esparcen como manto,
por un suelo sediento de ellas.

Volverá a llover en tu alma,
y nuevas alegrías y sentimientos,
recorrerán tus venas,
dando nuevo vigor a tu cuerpo,
haciéndote sonreír ante el espejo.

Ahora, disfruta de esa paz tardía,
que el tiempo te ha dado,
pon la alegría en tu semblante,
y dibuja en tus labios una sonrisa.

Nada va a poder contigo,
eres fuerte y apreciada,
como la madera de tu nombre,
y si el llanto te hace flaquear,
piensa en los días sufridos y tristes,
sonríe a los seres queridos,
sonríete a ti misma,
entonces caminarás sin miedos.

lunes, 9 de agosto de 2010

Cerca del mar



Cerca del mar quisiera llevarte,

para que oigas su arrullo.

Cerca del mar quisiera tenerte,
para que sientas su alma.

Cerca del mar quisiera sentirte,
para que sus blancas espumas,
sean la luz de tu risa.

Cerca del mar quisiera conocerte,
acariciarte, abrazarte, besarte,
sentirte mía y amarte mujer.

Cerca del mar, entre la arena
y las olas, entre soles radiantes
de días azules y noches estrelladas
de plateadas lunas.

Cerca del mar busco su consejo,
saber lo que debo de hacer,
si morir, si querer.

lunes, 2 de agosto de 2010


Amo el aroma de esas flores,
esas pequeñas flores de azahar,
que llevas atadas dentro de tu sonrisa,
blancas como velas nuevas que hincha,
y despliega el levante.

La espuma de las olas,
blanquea la singladura de tu camino,
remedando la albura de las flores,
cambiarían de color si te vieran sufrir.

Por mantener siempre esa sonrisa,
que viene de tu boca,
la tomaría con mis labios de los tuyos,
mordería esos brotes de azahar,
por compensarla,
me daría a mi mismo.

lunes, 26 de julio de 2010

Como tules de primavera



Como tules de primavera,
tejidos por la tierra, el agua y el viento,
entre nubes y arroyos,
que se unen como amantes.


Entre aromas de romero,
entre flores de almendros,
en campos florecidos,
busco como peregrino,
la ternura de tu pecho.


Bebo en tus labios
el néctar de las flores,
sin temor a que aceche,
la negra noche del olvido.


Tener el viento en la espalda,
tomar el sol en la mirada,
y entre mares y nubes,
me elevo en el amanecer,
con una rosa de fuego en mis manos.

martes, 20 de julio de 2010

Como flores sin tierra


Suavemente, casi con pena,
introduje aquellas flores en el jarrón,
ninguna abeja libaría su néctar,
su aroma desparecería en dos días,
tan solo su hermosura resistiría unos días.

Y de tanta vida ya solo quedan,
unos pétalos suaves, de hermosos colores,
que día a día irán cayendo sobre la mesa.

Como una novia sin novio,
como una mar sin olas,
como una luna sin sol,
así se quedan las flores
al cortar su vínculo con la tierra.

Corazón de rayo y fuego,
cáliz de colores,
ibas a ser la flor de las esposas,
pero cortaron tus raíces,
y solo mi llanto empapa tus hojas.

miércoles, 14 de julio de 2010

Tu boca



Malditos sueños, que encienden mi locura,
locura de besos, de labios,
boca que viene de otro mar,
a empaparme de océano.

Bendigo el alba, que me saca de esos sueños
rojos y blancos, carmines encendidos,
me persiguen en ellos.

Esa boca, es una canción, suave, melodiosa,
es un canto de sirena,
esos labios dan la muerte y la vida,
son una agonía constante,
tan cerca y tan lejos,
muerte que no escatima en besos,
que te dejan sediento de vida.

Esa boca, tu boca, viene rodando mi cuerpo,
es una luna redonda, aturde los sentidos,
aviva el alma, un aleteo de pestañas,
en la noche estrellada.

Bebo en tu boca esos jugos,
despertados por tus besos,
brindo en tu boca por un amanecer, unidos,
donde el mar nos acune.

En tu boca deposito mi vida,
no espero mejor guardiana de ella,
en ella el espacio se cierra,
y el amor se vuelve infinito.

Besar tus labios, es una fuente infinita,
ternura, placer, como cascadas de agua,
me empapan de ellos, me llenan de ti.

Boca alumbradora de soles,
con tu lengua la luz introduces en mí,
en mi nostalgia, dejo este mensaje,
escrito en tus labios.

jueves, 8 de julio de 2010

Beberé



Formaré un cáliz,
con tierra roja,
empapada en agua de mar,
lo coceré en el horno,
que se alimenta de nuestros fuegos,
y beberé ávidamente toda la tierra
y la mar que lo forman.

Beberé el cielo
que dibujan tus labios
y la selva de tu carácter indómito.

Beberé, en ese cáliz,
las alegrías y las penas,
que canta mi guitarra.

Beberé,
mientras por la ventana,
veo como te alejas.

Yo,
solo te pedía una cosa,
que me mantuvieses cálido, humano,
hasta llegar a ti.

Siempre creí,
que el camino de espinas,
terminaba en la rosa.