No hay horas en ese café,
solo momentos,
el café te asalta la nariz,
delicioso aroma al cruzar el umbral,
mezclado con el olor de las velas,
el humo de los cigarrillos,
los perfumes de mil tipos distintos.
Escenas dieciochescas te contemplan,
mientras te atrapa la música,
los grandes genios componen para ti,
pianos, violines, guitarras, clarinetes,
esparcen sus sonidos por doquier,
sin molestar el hablar quedo,
las cálidas sonrisas de las gentes,
saboreando sus cafés, sus tés.
Unas manos perdidas entre las mías,
unos ojos fijos en otros diciendo,
mas que mil palabras, mil sentimientos
mil besos, mil caricias,
cubrieron el rincón que nos acogió,
voló el tiempo, volaron los minutos,
mas esas horas siempre estarán ahí.
Entre tu y yo, en tus manos,
en mis labios, en tu mirada,
en nuestros corazones.
jueves, 24 de noviembre de 2011
miércoles, 2 de noviembre de 2011
Gira en el cielo la luna
Gira en el cielo la luna,
sobre la pálida mar,
sobre las tierras resecas,
mientras el otoño desbasta,
las hojas de los árboles,
aire rizado venía con susurros de olas.
La tierra semeja un mosaico,
de hojas arrancadas,
de pequeños charcos diseminados,
entre marrones, ocres y amarillos.
En el alero cobrizo,
que protege la ventana,
un jilguero contempla en silencio,
las lágrimas de una muchacha.
La luna redonda y baja,
asoma por la ventana,
toda la alcoba sufría
con sus ojos llenos de alas.
Afuera la luna ilumina
crisantemos y rosales,
quiere paliar el dolor de esa mirada,
quisiera tener dedos para acariciarla,
y consolar la tristeza de esa rosa encerrada.
sobre la pálida mar,
sobre las tierras resecas,
mientras el otoño desbasta,
las hojas de los árboles,
aire rizado venía con susurros de olas.
La tierra semeja un mosaico,
de hojas arrancadas,
de pequeños charcos diseminados,
entre marrones, ocres y amarillos.
En el alero cobrizo,
que protege la ventana,
un jilguero contempla en silencio,
las lágrimas de una muchacha.
La luna redonda y baja,
asoma por la ventana,
toda la alcoba sufría
con sus ojos llenos de alas.
Afuera la luna ilumina
crisantemos y rosales,
quiere paliar el dolor de esa mirada,
quisiera tener dedos para acariciarla,
y consolar la tristeza de esa rosa encerrada.
martes, 25 de octubre de 2011
¿Que hora es?
Un cielo sin sol
Una noche sin alcohol
Un árbol sin ramas
Un perro sin patas
Un febrero sin catorce
Un martes sin trece
Un verano sin calor
Una quinceañera sin amor
Una planta sin hojas
Un reloj sin horas
¿Qué hora es?
Son las tres
Si te pasas en alcohol
Se te oculta el sol
Si podas las ramas
Al perro lo matas
Antes del miércoles catorce
Siempre viene el martes trece
Quince años sin calor
Y un verano con amor
El reloj no tiene hojas
La planta tiene sus horas
¿Qué hora es?
Son las tres
Ponme un sol con alcohol
Dame un árbol con patas
No quiero un febrero trece
Donde hay calor sin amor
Hay una planta sin reloj
¿Qué hora es?
Son las tres
Una noche sin alcohol
Un árbol sin ramas
Un perro sin patas
Un febrero sin catorce
Un martes sin trece
Un verano sin calor
Una quinceañera sin amor
Una planta sin hojas
Un reloj sin horas
¿Qué hora es?
Son las tres
Si te pasas en alcohol
Se te oculta el sol
Si podas las ramas
Al perro lo matas
Antes del miércoles catorce
Siempre viene el martes trece
Quince años sin calor
Y un verano con amor
El reloj no tiene hojas
La planta tiene sus horas
¿Qué hora es?
Son las tres
Ponme un sol con alcohol
Dame un árbol con patas
No quiero un febrero trece
Donde hay calor sin amor
Hay una planta sin reloj
¿Qué hora es?
Son las tres
martes, 18 de octubre de 2011
Ya todo quedó en silencio.
Ya todo quedó en silencio.
Más en alguna parte de mi alma,
grita el recuerdo.
Recuerdo de esas ojos esmeralda,
de ese cuerpo bien oliente y fragante,
de esa tibia dulzura y de esa voz cálida,
hecha para susurrar pasión y caricias.
En esta noche de nostalgia,
brillan las estrellas,
como diminutos faros en la oscuridad,
mis ojos se empeñan en cazarlas,
como a los recuerdos,
una y otra vez,
en obstinado deseo.
La brisa anda jugando con las olas,
que asemejan desnudas palomas,
que salen del mar.
¿Recuerdas nuestro sueño?
Silencio,
más silencio cada instante,
como aumentando la distancia física,
que nos separa.
Ya no sé.
No sé si te veo,
te recuerdo o te sueño,
me rodeas entre tus brazos,
te rodeo yo entre los míos,
salgo del sueño a la realidad,
están vacíos.
Solo queda tu recuerdo,
en el silencio de la noche.
Más en alguna parte de mi alma,
grita el recuerdo.
Recuerdo de esas ojos esmeralda,
de ese cuerpo bien oliente y fragante,
de esa tibia dulzura y de esa voz cálida,
hecha para susurrar pasión y caricias.
En esta noche de nostalgia,
brillan las estrellas,
como diminutos faros en la oscuridad,
mis ojos se empeñan en cazarlas,
como a los recuerdos,
una y otra vez,
en obstinado deseo.
La brisa anda jugando con las olas,
que asemejan desnudas palomas,
que salen del mar.
¿Recuerdas nuestro sueño?
Silencio,
más silencio cada instante,
como aumentando la distancia física,
que nos separa.
Ya no sé.
No sé si te veo,
te recuerdo o te sueño,
me rodeas entre tus brazos,
te rodeo yo entre los míos,
salgo del sueño a la realidad,
están vacíos.
Solo queda tu recuerdo,
en el silencio de la noche.
lunes, 26 de septiembre de 2011
En la noche estrellada.
En la noche estrellada,
junto a la barca tendida,
dos cuerpos tendidos se unen,
inmersos en una vorágine de pasión.
En la noche estrellada,
esas noches coronadas,
por dondiegos y jazmines,
abrasa el amor.
En la noche estrellada,
suspira la luna, junto al mar,
su cara de nácar,
palidece de envidia.
En la noche estrellada,
las sombras de los amantes,
se alargan infinitas,
y llegan hasta el cielo unidas.
junto a la barca tendida,
dos cuerpos tendidos se unen,
inmersos en una vorágine de pasión.
En la noche estrellada,
esas noches coronadas,
por dondiegos y jazmines,
abrasa el amor.
En la noche estrellada,
suspira la luna, junto al mar,
su cara de nácar,
palidece de envidia.
En la noche estrellada,
las sombras de los amantes,
se alargan infinitas,
y llegan hasta el cielo unidas.
domingo, 18 de septiembre de 2011
No quiero verte sufrir
No quiero ver,
como te paras en una esquina,
o al principio de la calle,
sin saber a donde ir,
sin tener donde ir,
viendo pasar los sentimientos por tu lado,
sin gozarlos ni sufrirlos.
Pasan, los miras sin ver,
parejas de enamorados,
tan juntos que semejan unos siameses,
unidos por boca y caderas,
pasan niños jugando, riendo,
no hay sonrisa en tí,
que atraiga la de esos locos bajitos.
Con la oscuridad se encienden las luces,
sombras burlescas parecen cebarse en ti,
hay tanta frialdad en ti,
que te toman por una sombra más,
engulléndote entre ellas.
Si a veces lloras,
nadie te ve llorar,
nadie oye tus sollozos,
ni seca tus lágrimas con sus labios.
Quiero verte sonreír,
aunque tu alma este rota en mil pedazos,
porque una sonrisa, llama a otra,
juntándose miles de ellas,
y atrayendo la felicidad.
Quiero, que en la oscuridad,
encuentres esa mano cálida y amiga,
que ahuyente tus fantasmas
y devuelva la esperanza a tu vida.
Quiero, quiero tantas cosas para ti,
que estaría días y noches enteras,
enumerándolas,
para resumirlas tan solo en,
quiero que sepas, que te quiero.
como te paras en una esquina,
o al principio de la calle,
sin saber a donde ir,
sin tener donde ir,
viendo pasar los sentimientos por tu lado,
sin gozarlos ni sufrirlos.
Pasan, los miras sin ver,
parejas de enamorados,
tan juntos que semejan unos siameses,
unidos por boca y caderas,
pasan niños jugando, riendo,
no hay sonrisa en tí,
que atraiga la de esos locos bajitos.
Con la oscuridad se encienden las luces,
sombras burlescas parecen cebarse en ti,
hay tanta frialdad en ti,
que te toman por una sombra más,
engulléndote entre ellas.
Si a veces lloras,
nadie te ve llorar,
nadie oye tus sollozos,
ni seca tus lágrimas con sus labios.
Quiero verte sonreír,
aunque tu alma este rota en mil pedazos,
porque una sonrisa, llama a otra,
juntándose miles de ellas,
y atrayendo la felicidad.
Quiero, que en la oscuridad,
encuentres esa mano cálida y amiga,
que ahuyente tus fantasmas
y devuelva la esperanza a tu vida.
Quiero, quiero tantas cosas para ti,
que estaría días y noches enteras,
enumerándolas,
para resumirlas tan solo en,
quiero que sepas, que te quiero.
domingo, 11 de septiembre de 2011
No quiero
No quiero ser llama que te abrase,
ni fuego fatuo de un solo día,
quiero ser el calor que te traspase,
poco a poco y sin agonía.
No quiero una noche de locura,
ni arrebatos locos de pasión,
quiero perderme en tu ternura,
entre los pliegues de tu corazón.
Apoyarme seguro en tu brazo,
que nada me haga alejarme,
del tibio refugio de tu regazo.
Dejar la nave al pairo,
quedarme, esperando a que unas el lazo,
que impida que dejes de amarme
No quiero ser la chispa,
que encienda el fuego de tu alma,
si yo muero de frío en la distancia,
soñando con el calor de tus besos.
No quiero ser estallido de colores,
satisfacer tus ansias efímeras,
de inconfesados deseos,
para ser olvidado después,
en el desván de tu conciencia.
No quiero acariciarte con palabras,
ni imaginar tu cuerpo,
abrazando el aire.
Quiero ser semilla que arraigue en ti,
que germine en tu querer,
y lloverte de amor hasta empaparte.
ni fuego fatuo de un solo día,
quiero ser el calor que te traspase,
poco a poco y sin agonía.
No quiero una noche de locura,
ni arrebatos locos de pasión,
quiero perderme en tu ternura,
entre los pliegues de tu corazón.
Apoyarme seguro en tu brazo,
que nada me haga alejarme,
del tibio refugio de tu regazo.
Dejar la nave al pairo,
quedarme, esperando a que unas el lazo,
que impida que dejes de amarme
No quiero ser la chispa,
que encienda el fuego de tu alma,
si yo muero de frío en la distancia,
soñando con el calor de tus besos.
No quiero ser estallido de colores,
satisfacer tus ansias efímeras,
de inconfesados deseos,
para ser olvidado después,
en el desván de tu conciencia.
No quiero acariciarte con palabras,
ni imaginar tu cuerpo,
abrazando el aire.
Quiero ser semilla que arraigue en ti,
que germine en tu querer,
y lloverte de amor hasta empaparte.
lunes, 5 de septiembre de 2011
Nadie elige su amor
Como en una dulce ensoñación,
rememoro tu figura,
mis palabras evocan el verde mar
y las doradas arenas,
el naranjo en flor,
la tímida margarita.
Obedientes al recuerdo,
tus negros ojos me miran con ternura,
tus gráciles dedos me acarician,
y tu sonrisa ilumina todo tu semblante.
Nadie elige su amor,
llega un buen día,
se planta junto a ti,
cambia tu vida,
ahuyenta sombras
y siembra claridades.
Luego un mal día se va como vino,
dejando mi corazón donde nació,
al lado de un río,
bajo un pequeño árbol,
iluminado por una creciente luna
y un puñado de estrellas.
Despierto de mi ensoñación,
una aurora radiante en este frío día,
con el incendio de ese amor,
envuelto en nieblas de miedo
y desesperanza,
camino de nuevo hacia la mar,
hacia el olvido.
rememoro tu figura,
mis palabras evocan el verde mar
y las doradas arenas,
el naranjo en flor,
la tímida margarita.
Obedientes al recuerdo,
tus negros ojos me miran con ternura,
tus gráciles dedos me acarician,
y tu sonrisa ilumina todo tu semblante.
Nadie elige su amor,
llega un buen día,
se planta junto a ti,
cambia tu vida,
ahuyenta sombras
y siembra claridades.
Luego un mal día se va como vino,
dejando mi corazón donde nació,
al lado de un río,
bajo un pequeño árbol,
iluminado por una creciente luna
y un puñado de estrellas.
Despierto de mi ensoñación,
una aurora radiante en este frío día,
con el incendio de ese amor,
envuelto en nieblas de miedo
y desesperanza,
camino de nuevo hacia la mar,
hacia el olvido.
sábado, 27 de agosto de 2011
¿Ilusión? ¿Pasión?
Es ilusión , desear tu cuerpo,
en la distancia ansío ese momento.
Es ilusión devorar tus labios,
labios que invitan en la lejanía,
prometen, incitan, susurran,
prometen mil locuras.
Es ilusión querer oír de tu boca,
el desgarro del placer pleno,
esos quejidos entrecortados,
esa apoteosis íntima de placer,
que todo tu cuerpo estremece.
Será pasión, ardiente fusión,
cuando nuestros cuerpos se unan,
cuando mis ojos lean tu cuerpo,
mis labios hablen con tu piel,
sin distinciones, sin reservas.
Será pasión cuando mis manos
acaricien todo tu cuerpo,
cuando mi lengua recorra,
esas ocultas oquedades.
Será pasión, sin fin, desnuda,
cuando al entrar en tu cuerpo,
nos empapen los fluidos,
nos rompa el placer el cuerpo,
dejándonos en la sonrisa,
en la mirada,
la ilusión.
en la distancia ansío ese momento.
Es ilusión devorar tus labios,
labios que invitan en la lejanía,
prometen, incitan, susurran,
prometen mil locuras.
Es ilusión querer oír de tu boca,
el desgarro del placer pleno,
esos quejidos entrecortados,
esa apoteosis íntima de placer,
que todo tu cuerpo estremece.
Será pasión, ardiente fusión,
cuando nuestros cuerpos se unan,
cuando mis ojos lean tu cuerpo,
mis labios hablen con tu piel,
sin distinciones, sin reservas.
Será pasión cuando mis manos
acaricien todo tu cuerpo,
cuando mi lengua recorra,
esas ocultas oquedades.
Será pasión, sin fin, desnuda,
cuando al entrar en tu cuerpo,
nos empapen los fluidos,
nos rompa el placer el cuerpo,
dejándonos en la sonrisa,
en la mirada,
la ilusión.
viernes, 19 de agosto de 2011
No pienso en el camino
No pienso en el camino que no hago,
ni en lo que pudo ser y no fue,
pienso en la vereda,
que juntos hemos hollado,
en los paseos sin rumbo,
por donde nos lleva,
aquel chucho famélico,
que no se sabe bien,
si nos sigue o le seguimos.
Pienso en ese pausado deambular,
por callejuelas encantadas,
de ciudades desconocidas,
admirando un balcón,
una aldaba centenaria,
me recreo en esa sonrisa tuya,
entre asombrada e ilusionada,
que hace que resalten más las nonadas,
con las que nos cruzamos.
Frágil, el tiempo se escurre,
se nos escapa entre los dedos,
transcurre absurdamente veloz a tu lado,
mientras veo alejarse, entre murmullos,
las sombras de las gentes,
como susurrantes fantasmas,
de una lejana realidad.
ni en lo que pudo ser y no fue,
pienso en la vereda,
que juntos hemos hollado,
en los paseos sin rumbo,
por donde nos lleva,
aquel chucho famélico,
que no se sabe bien,
si nos sigue o le seguimos.
Pienso en ese pausado deambular,
por callejuelas encantadas,
de ciudades desconocidas,
admirando un balcón,
una aldaba centenaria,
me recreo en esa sonrisa tuya,
entre asombrada e ilusionada,
que hace que resalten más las nonadas,
con las que nos cruzamos.
Frágil, el tiempo se escurre,
se nos escapa entre los dedos,
transcurre absurdamente veloz a tu lado,
mientras veo alejarse, entre murmullos,
las sombras de las gentes,
como susurrantes fantasmas,
de una lejana realidad.
lunes, 8 de agosto de 2011
Musa marina
Te elevas, con cada cima de la ola,
suspendida en su blanca espuma,
como un calidoscopio de colores,
diminuto arco iris que desparece
en un breve suspiro.
Musa marina, que llenas la mar,
de prismas con cada ola que se eleva,
semejan los pensamientos de cada ola,
pensamientos sonoros y musicales,
componiendo una sinfonía coral.
Musa que desprende intangibles iris,
que nos conducen a esa rosa en flor,
al trino de un pájaro,
a un soneto perdido,
a esa estrella que nace entre la espuma.
Mis ojos quieren comprender,
lo que solo entiende el alma,
ese éxtasis de belleza que sale del mar,
con las gotas salinas que arrastra el viento,
luego rompen sobre la arena,
con ternura, delicadamente,
como si temieran romper el hechizo.
Musa, recoges mi corazón en tu mano,
lo inflamas de colores,
lo meces en un canto perfumado,
me muestras el fondo de tu pasión inmensa,
y como se convierten la espuma en suspiros,
las olas en besos y caricias.
suspendida en su blanca espuma,
como un calidoscopio de colores,
diminuto arco iris que desparece
en un breve suspiro.
Musa marina, que llenas la mar,
de prismas con cada ola que se eleva,
semejan los pensamientos de cada ola,
pensamientos sonoros y musicales,
componiendo una sinfonía coral.
Musa que desprende intangibles iris,
que nos conducen a esa rosa en flor,
al trino de un pájaro,
a un soneto perdido,
a esa estrella que nace entre la espuma.
Mis ojos quieren comprender,
lo que solo entiende el alma,
ese éxtasis de belleza que sale del mar,
con las gotas salinas que arrastra el viento,
luego rompen sobre la arena,
con ternura, delicadamente,
como si temieran romper el hechizo.
Musa, recoges mi corazón en tu mano,
lo inflamas de colores,
lo meces en un canto perfumado,
me muestras el fondo de tu pasión inmensa,
y como se convierten la espuma en suspiros,
las olas en besos y caricias.
martes, 2 de agosto de 2011
Esencia
Llevas el candor en los ojos,
y el deseo en los labios,
esa cara angelical,
que sabe de caricias enervantes,
evoca esencias ancestrales.
Esencia de jazmín,
en plateadas noches de luna.
Esencia de azahar,
de esos cálidos días,
en que despierta la vida.
Esencia de lavanda,
que emana de esos niños,
a los que quieres.
Esencia de rosas,
ese aroma turbador,
que desprende tu cuerpo,
en tus noches de pasión.
A tantas esencias hueles,
como facetas de tu vida gozas,
eres,
en fin,
esencia de mujer.
y el deseo en los labios,
esa cara angelical,
que sabe de caricias enervantes,
evoca esencias ancestrales.
Esencia de jazmín,
en plateadas noches de luna.
Esencia de azahar,
de esos cálidos días,
en que despierta la vida.
Esencia de lavanda,
que emana de esos niños,
a los que quieres.
Esencia de rosas,
ese aroma turbador,
que desprende tu cuerpo,
en tus noches de pasión.
A tantas esencias hueles,
como facetas de tu vida gozas,
eres,
en fin,
esencia de mujer.
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