Formaré un cáliz,
con tierra roja,
empapada en agua de mar,
lo coceré en el horno,
que se alimenta de nuestros fuegos,
y beberé ávidamente toda la tierra
y la mar que lo forman.
Beberé el cielo
que dibujan tus labios
y la selva de tu carácter indómito.
Beberé, en ese cáliz,
las alegrías y las penas,
que canta mi guitarra.
Beberé,
mientras por la ventana,
veo como te alejas.
Yo,
solo te pedía una cosa,
que me mantuvieses cálido, humano,
hasta llegar a ti.
Siempre creí,
que el camino de espinas,
terminaba en la rosa.
Tu sigue el camino, seguro termina en la rosa ....
ResponderEliminarY seguro que esa rosa eres tu, gracias por estar ahi :)
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